Esa misma mañana, al otro lado de la ciudad, en un despacho rodeado de estanterías de madera oscura, Desmond Ridgeway ya estaba despierto, aunque el sol apenas había superado las colinas. Estaba de pie junto a su ventana, con una taza de café frío en la mano, mirando el patio por donde los estudiantes cruzaban medio dormidos, sin que ninguno levantara la vista.
Llamaron a la puerta. Sterling Doyle entró sin esperar respuesta, como siempre hacía ahora, como si el despacho les perteneciera a ambos.
—Buenos días, profesor. Traje el plan revisado para su discurso principal.
—Ponlo ahí —dijo Ridgeway, asintiendo hacia el escritorio sin darse la vuelta.
Sterling dejó caer un expediente grueso, mucho más grueso que el que estaba guardado bajo llave en el cajón inferior.
—El departamento espera grandes cosas en diez días. El decano Whitlow volvió a mencionar ayer la renovación de la financiación.
—Lo sé.
—Solo quiero decir —dijo Sterling— que todos cuentan con este simposio para recordarle a la gente por qué este departamento es importante. Por qué usted importa.
Ridgeway finalmente se giró:
—¿Y por qué le concierne eso a usted, Sr. Doyle?
Sterling dudó, y luego sonrió; esa clase de sonrisa perfectamente ensayada.
—Porque dentro de un año, cuando usted se retire, alguien tendrá que llevar ese peso hacia adelante. Me gustaría que fuera yo.
Resumen del texto traducido
Este nuevo arco introduce a Ren, una brillante estudiante universitaria de primer año que trabaja en turnos nocturnos para costear los medicamentos de su abuela y mantener vivos los recuerdos de su abuelo, de quien heredó un misterioso cuaderno de cuero. En paralelo, en la universidad, el prestigioso profesor Desmond Ridgeway se enfrenta a la presión de un simposio crucial para el departamento, mientras su ambicioso asistente, Sterling Doyle, busca arrebatarle el liderazgo y el crédito de sus investigaciones.