Capítulo 4: El contrato roto

Dejó de intentar boxear. Dejó de intentar hacer sparring. Recurrió a una agresión pura, sin filtros y aterradora. Mordiendo con fuerza su boquilla de goma, Kael abandonó toda pretensión de técnica y simplemente la embisteó, convirtiendo su enorme cuerpo de 240 libras en un ariete temerario.