LA COBIJA AMARILLA

LA COBIJA AMARILLA

CAPÍTULO 2

“¿De quién?”

Mi pregunta salió antes de que Sebastián pudiera formular la suya.

Elena seguía mirando la cobija amarilla que envolvía a Mateo.

Parecía incapaz de apartar los ojos de ella.

Sebastián se incorporó con dificultad sobre las almohadas.

“Madre.”

Su voz todavía estaba debilitada por la fiebre.

Pero ya no había debilidad en su mirada.

“¿De quién era esa cobija?”

Elena tragó saliva.

“De tu padre.”

Sentí que mis brazos se cerraban instintivamente alrededor de Mateo.

“Eso es imposible.”